miércoles, 29 de febrero de 2012

EL RUGBY JOVEN DE SALTA EN LA HISTORIA

  La actividad internacional en el nivel juvenil, 18 a 20 años, la cual debería encararse con mayor atención en razón de considerarse el último tramo formativo del jugador de cara a la primera división, no ha concitado históricamente el interés de la dirigencia, no solo en Salta, sino en todo el resto de los centros rugbísticos del país. De allí que el intercambio entre países sea nulo, o prácticamente no exista, en razón de estar ordenado de tal manera que la competencia europea Sub-19, o del Hemisferio Sur Sub-21, haga innecesaria el intercambio amistoso en estos niveles. Dentro del territorio nacional, sí, existen torneos para los de 19 y 21 años, los cuales, sumados a las actividades internas de cada Unión, y de que el rugby es un deporte eminentemente de invierno, lo que determina la utilización de pocos meses, encontraremos las razones de que el plano internacional quede virtualmente descartado.

martes, 28 de febrero de 2012

William Barry Holmes

Fullback de la selección de rugby de Argentina, su historia en Salta.

Breve semblanza escrita por el ingeniero Octavio Figueroa (+).



Salta casi tuvo al fullback del seleccionado de rugby de Argentina (una historia que pocos conocen)

  William Barry Holmes fue un deportista excepcional. Se educó en el Colegio San Jorge, en Quilmes, provincia de Buenos Aires, donde el deporte es una tradición. Aparte de jugar en el primer equipo de rugby y de cricquet del Colegio, fue campeón de 100, 200, 400 y 800 metros llanos; 110 con vallas, salto en alto, salto en largo y lanzamiento de bala. En lo que falta, fue segundo. También fue campeón de natación, de tenis y de boxeo (peso pesado). En sus estudios también sobresalió y era el primer alumno de la clase.

 Terminó sus estudios secundarios en 1946 y se fue a estudiar Economía a Cambridge, Inglaterra. En la temporada 1947-1948 jugó para el equipo de Cambridge y en 1948-1949 para el seleccionado de Inglaterra en el Campeonato Cinco Naciones, posiblemente el primer argentino que ha tenido ese honor.

 En 1949 finalizó sus estudios y regresó a Argentina. Llegó simultáneamente con el famoso quince de Francia que venía a cumplir una gira y que estaba integrado por Soro, Moga, Pomathios, Prat y muchos otros. Los seleccionadores argentinos, ni lerdos ni perezosos, convencieron a Barry que jugara para Argentina y él aceptó. Francia ganó el partido por un scorer muy ajustado y nuestro Seleccionado hizo un muy bien papel que no repetiría hasta la época de los Pumas. El campeonato anual de la UAR ya se había terminado y Holmes jugó algunos partidos amistosos para su equipo Old Georgians antes de que terminase la temporada 1949.

 A fines de ese año comenzó a trabajar y a principios de 1950 su empresa lo trasladó a Salta donde debía radicarse por varios años. Tenía entonces 22 años. Tomó el tren en Retiro y durante el viaje no se sintió bien. Al llegar a Salta, 36 horas después, tenía bastante fiebre y pensó que la mejor forma de curarse era traspirando, de modo que jugó un partido de tenis. Al día siguiente siguió sintiéndose mal y jugó otro partido. Prácticamente lo tuvieron que sacar de la cancha antes de finalizar el mismo y recién entonces lo llevaron a ver a un médico. El diagnóstico fue fiebre tifoidea bastante avanzada. Lo llevaron inmediatamente a Buenos Aires, pero ya era tarde. A pesar de todos los esfuerzos que hicieron los médicos no lo pudieron curar y falleció cinco días más tarde a los 22 años de edad.

 Evidentemente al fallecer Barry Holmes, Salta perdió lo que posiblemente hubiese sido el “gran pionero” de nuestro rugby. De haber vivido Barry, hubiese jugado quizás cinco o seis años y en ese período no solamente su juego y ejemplo hubieran servido para que se incorporen numerosos jugadores (caso Guillermo Vilas), sino seguramente la UAR lo hubiese seleccionado como fullback para la Argentina en los años siguientes.

lunes, 27 de febrero de 2012

Retorno en 1968





Mario Revuelto, Armando “Payaso” Troyano, Aníbal Aguado Benítez (c), Marcelo Avellaneda, Fermín “Torito” Aranda, Toi García Pinto, Oscar “Chiva” Colina y Armando Correa (arriba). Ricardo “Oreja” Day, Gustavo “Tata” Rovaletti, 3, Mario Vega y 5.

Salta Polo 9, Universitario 4 (Domingo, 01-09-1968)


Con lluvia y mucho barro en la cancha de Salta Polo, el equipo local tras cumplir una gran actuación, se impuso a Universitario 9 a 4, consiguiendo así su primera victoria en el certamen Oficial. Siete días más tarde, superó a Gimnasia y Tiro, por 6 a 0. Fueron las dos unicas victorias en el torneo. Festejan Avellaneda, Correa, 3, Marcelo López Arias, “Tata” Rovaletti, Toi García Pinto, 7, y Aguado Benítez. Las camisetas de color azul y rojo en franjas horizontales.



Miércoles 03 de abril de 1968 en el A.5, el capitán Aníbal Aguado Benítez presentando a Roberto G. Vitry (Diario Norte) algunos de los jugadores de Salta Polo: Pochín Ferrer, Tata Rovaletti, Ricardo Day y Marcelo López Arias.

domingo, 26 de febrero de 2012

Salta Polo Club inaugura su cancha en 1959

  Después de cuatro años de inactividad Salta Polo Club retornó a la actividad oficial. Aprovechó dos ocasiones propicias para que ello ocurra: primero, la desaparición definitiva de Güemes Rugby Club -fundador de la Unión de Rugby del Valle de Lerma en 1951- a fines de 1958, absorbiendo parte de su plantel, y segundo, la presencia de oficiales, suboficiales y soldados, todos rugbiers. Comenzó jugando el torneo Preparación, a una rueda, con el que se iniciaba la actividad oficial. Trascendía el entusiasmo de tal manera que pronto decidieron presentar su cancha dentro del predio del Salta Polo, utilizando para ello el terreno que los polistas usaban como “picadero” antes de los partidos.
La misma fue inaugurada el domingo 24 de mayo de 1959, con la ceremonia previa de inauguración oficial y la bendición de la cancha a cargo de Capellán del Ejército, padre Pedro Kemerer. Después se inició el partido oficial entre Tigre y Gimnasia.  Por la mañana ofrecieron un asado a todos los invitados en el cual no faltó nada, vino incluido, y esto trajo seria consecuencia para un jugador de Tigre que confundió el agasajo inaugural con el clásico “tercer tiempo”, poniéndose “hasta el anco” antes de tiempo. El infractor fue individualizado como el tucumano “BafaFrías Silva quien, en ese estado deplorable, pretendía jugar “sí o sí”. Mario Clément (foto derecha), capitán de Tigre, le “bajó el pulgar” y el Bafa, “out” (foto izquierda). Pero reaccionó como todo tucumano cuando resulta “tocado a fondo”, sentenciándolo con esta brutal promesa: “te lo vua hacé comelo con el “familiar” (dibujo) que lo tenimo en el ingenio i’Tucumán si no me lo hací jugá. Mirá que nadie se loa salvao y se lo tenimo que dasélo un negro en la Navidad”. ¿Se cumplió la sentencia? Comentan que desde este episodio Mario Clément “no viajó nunca a Tucumán por aquello de “por sí las brujas”, y a todo esto ya pasó medio siglo” (2011).
Pero quienes más disfrutaron de la situación fue la changada de la cuarta de Tigre (hoy casi todos abuelos) los que comentaban jocosamente: “Se lea cáido el carné al Bafa, no lo juega”, “Al Bafa se lo dicen trece, porqué lo sobra en la docena”, “El Bafa loé el único caso que sin jugalo lo’tá machucao como milanesa i’fonda”, “Se loa dicho al Mario que se loa olvidao el carné en la casa” y cuantas historias más, breves pero picantes y sabrosas, enhebraron los changos aquella tarde en la cual fueron testigos cuando Tigre perdió sobre la hora a su pilar titular por estar “machucado”.
  Por supuesto que todos estos comentarios de la víspera cobraban otra dimensión en la mesa de café de la City ubicada en Mitre y España, un “mentidero” donde no solo se daban cita rugbista, también los había de otras layas, entre ellos “arbolitos” vendedores de dólares, hoy conocidos públicamente en las afueras de esta esquina donde la City es una lejana añoranza en la actualidad, ignorando las nuevas generaciones de que estamos hablando. Para estos “arbolitos” el carnaval duró hasta la llegada de AFIP, aunque sin desaparecer porqué “esbozados”, le dan vida al “paralelo”. Allí también se cerraron muchas transacciones inmobiliarias, comerciales, bancarias, de seguros, etcétera. 
Se equipó, salió a la cancha y no tocó pelota
  Por la tarde, tras la ceremonia de inauguración, los equipos estrenaron el ex “picadero” -que después volvería a ser tal-, presentando como novedad Gimnasia el debut del veterano cordobés Carlos Sappia (+), quien era poseedor de un extenso historial, según contaban los allegados “albos” para “meterle miedo” a los “taxistas”.
Este mote tenía su origen en los colores negro y amarillo a cuadro que lucían en sus camisetas. Por ese entonces se conoció la Ordenanza Municipal de que todos los taxímetros de la ciudad debían lucir los mismos colores: negro y amarillo. En un anecdotario de rugby me referí a este mentado debut de Sappia. El pobre no llegó a tocar la pelota. El fullback “Vitito” López (+) lo probó con una pelota alta, al fondo, pero al otro costado de donde se encontraba Sappia, que ocupaba la misma posición. El cordobés picó con todas sus energías, pero una de las “gambas” le dijo “nones” ya que a poco de correr, cayó como consecuencia de un desgarro, siendo retirado de la cancha. Ganó Tigre y el Bafa, que “hinchaba” por Gimnasia, se llamó a silencio pero “bien regado” por dentro y bendecido desde el Olimpo por el dios Baco. Gimnasia con uno menos, resignó toda su chance de competir con éxito esa tarde ante Tigre.
Cuando el “gallego” Haro se convirtió en Samoré
  En ese “picadero” convertido en cancha, se produciría después un hecho jocoso, aunque desagradable y que está narrado en la historia del Gallego “San Juan” Haro. Fue cuando el capitán de Jujuy R. C. lo “bailó” a un colimba en el ingol, después de que Oscar Haro lo hiciera jugar de “lavatripas” al joven milico que nada hizo por tacklearlo. El capitán de los jujeños era Capitán del Ejército, el árbitro nada menos que el “colimba” “Tizón” Villagrán y el “mandamás” de Spaghetti, el “Gordo” Cuevas quien, convirtiéndose en “general”, le ordenaba a Tizón que expulsara a Di Lella, mientras la “PiruchaTobío, “hijita y díai” para alimentar la caldera con insultos, “aconsejaba” al pobre Tizón: “tení que epulsalo al milico desalmao ese”.
Esa tarde resultó inolvidable para nuestra historia rugbística, por estos acontecimientos desagradables para el “espíritu del rugby” pero que terminan por retroalimentar a éste. Finalmente todo se calmó. El partido continuó hasta el pitazo final de Tizón, quien “sopló” tan fuerte el pito, que éste jamás fue encontrado. Cuentan que el Tizón Villagrán era asistente de un oficial, también integrante del equipo de Salta Polo, pero esto no fue impedimento para que un “zumbo”, esos molestos que siempre existen, le dijera: “Se loa salvao de que se lo mandemo a patíalo pingüino a la Antártica reclutón, ¿por qué no loa echao al Capitán, ¿ah, ah?”
  En este partido salió ganancioso en prestigio “San JuanHaro, a quien se debe la prosecución del partido ante la algarabía de la changada joven de los “espinacas” que hacían sus primeras armas en la división superior. Los jujeños son un capítulo aparte en la historia del rugby salteño, pese a que siempre se los ayudó para que participaran en las competencias oficiales de la Unión.
  A esto debo agregar que en esos tiempos se jugaban los partidos con 31 árbitros: el oficial y treinta jugadores. Para muestra basta un botón, como dice el refrán. Se jugaba en el A.5 un sábado a la tarde un partido de cuarta división entre Spaghetti y Gauchos. Por esos años Spaghetti contaba con un buen equipo y también con un lungo que frisaba los dos metros: Hermann. Éste cayó cuan largo era, apoyando la pelota en el ingol claramente sobre la línea, lo que fue objetado por un jugador de Gauchos, el siempre “fosforito” del equipo que no era otro que el “ColoradoDíaz (fallecido). Le reclamaba al árbitro que el try no valía porque el lungo “tenía que apoyar la pelota dentro del ingol, pero con él también adentro”. Debían intervenir los mayores para hacerle entender que eso era correcto. Pero casos análogos a estos, existen a montones. Eran tiempos en que carecíamos de verdaderos maestros para las inferiores. Épocas en que el jugador era de todo: dirigente, entrenador, hincha, pintador de cancha, kilombero, aunque en el A.5 teníamos que pintar las piedras que formaban parte del campo de juego.

jueves, 23 de febrero de 2012


Salta Polo Club



1955



 Parados: Raúl Di Pasquo (+), Muratore, N. N., “Perro” Dagum (+) (atrás), Eduardo Villarreal, Keravenant, López de Campo Quijano, y Lombardi. Abajo: N. N., Medrano Caro, Eduardo Rivas, Alfonso, Tito Cornejo y Messina.


1959


Parados: soldado Luis Lucho” Nallar, de Tartagal (†); Félix Cardozo Alzogaray, Horacio De Belva, Pajarito Becar, Alberto Rivas, Chuña” Romero López, Héctor Lubín Arias y Oscar Marcó. Abajo: Juan José Traversi (†), René Salazar, Oscar De Brito, Humberto Tótaro (†), Enrique Outes (), Julio César Coronel, Chiqui” Saravia Toledo, Pupulo” Pérez Bartoletti y Oscar Uña” Guanuco.

martes, 21 de febrero de 2012

Universitario Rugby Club


Universitario Rugby Club

 

Parados: Serrano (h), Mimessi, López Abud, Daher, Gustavo Solá, Segura, Sergio Soma, NN, y Emilio Serrano. Abajo: Torres, NNN, NNNN, Rodríguez Wilkinson, Moreno Solá, NNN y Pablo Pérez.

 Fecha: 13-03-1992, Torneo  “Fernández Dorré” o Clausura, de la Unión.

Cancha: Club de Gimnasia y Tiro

lunes, 2 de enero de 2012

Otro duelo con sabor a botas


  Corría el año 1960, cinco años más tarde, y en el mismo escenario militar del A.5, frente a los cuarteles, jugaba Gimnasia y Tiro con Salta Polo Club, equipo este formado por soldados “colimbas”, suboficiales y oficiales del Ejército. Salta Polo había ganado invicto en torneo Preparación, de una rueda, con el cual se iniciaba la actividad oficial de la temporada. Dirigía el petiso “CalamuchoTobío (+), jugador de Spaghetti, en esa época heroica cuando los jugadores eran entrenadores, dirigentes y miembros de la Unión, también aguateros.

  Salta Polo contaba con un segunda línea grandote y “polenta”, el teniente Aldazábal, de ascendencia vasca, y muy “duro” dentro de la cancha, según las versiones de sus contrincantes. Claro, duro con los rivales, hasta que “ardió Troya”. A Aldazábal “se le fue la mano en un line” y alguien del equipo rival cayó redondo en el pedregoso piso de la cancha. Silbato de Tobío penal y expulsión del “ponedor” de la certera mano “bautismal”. El sancionado se abalanzó sobre el árbitro, que parecía “llavero” al lado del segunda línea, y le espectó: “¡qué me cobrá, negrito i’m… ¿ah?!”

  Tumulto, arremolinamiento de jugadores y curiosos que nunca escasean y el tenue asomo de enfrentamiento quedó invalidado por la cordura; Gimnasia, sencillamente, no tenía por qué involucrarse por su condición de víctima, y de los simpatizantes de Spaghetti, que podrían haber intervenido, no se encontraba nadie porque la jornada no los tenía como protagonistas. Calmados los ánimos y mientras la tarde moría, se produjo el retiro de todos los presentes, quedando el solitario pedregal del A.5 silente. Sanción de 99 años para el agresor, novedad en el ambiente deportivo en general, ya que en ningún otro deporte esta durísima sanción es contemplada. Además, sirvió para comprender el “espíritu de la penalización”, pues ésta se renueva todos los días. Publicación en los diarios, comentarios en la radio, “bajada de caña” para los de Salta Polo y reacción del jefe de Regimiento para con los integrantes del equipo.

La visita de los padrinos

  La sanción resultaba lisa y llanamente un agravio y había que lavar el honor. Calamucho se encontraba el lunes al atardecer, al día siguiente del partido, tendido cómodamente sobre su cama ya distendido, cuando entró a su habitación un familiar para informarle que dos militares querían conversar con él y lo esperaban porque “era urgente”. Grande, muy grande fue su sorpresa, cuando vio frente a sí a dos oficiales vestidos de manera impecable, que venían a comunicarle que había sido “retado a duelo” por su expulsado del día antes, y que “debía designar padrinos” para entrevistarse “con nosotros” -padrinos también-, a fin de ultimar los detalles del reto con “el arma que se escogiera” y el “campo de honor” donde debía celebrarse el “lance” de marras. Para graficar la situación, ésta era una versión moderna del bíblico enfrentamiento entre David y Goliat. Intentó dialogar con sus visitantes, que eran habituales rivales en la cancha, conocidos de hecho, pero los enviados del supuesto agraviado no se lo permitieron, retirándose inmediatamente del lugar. Lo habían tratado solemnemente de “usted” y como un desconocido en la breve exposición. En un instante, todo el mundo se le vino abajo al pobre Calamucho quien entendía que los mentados duelos, “eran propios de películas” y que en la Salta actual “esa cosa”, no existía.

Tremenda conmoción. Nace el “estrés”

  Por ese entonces la comisión directiva de la Unión de Rugby sesionaba los martes por la noche en la sede de la agencia de carreras del Jockey Club, en los altos de Zuviría 62, adonde concurrían sábados y domingos por la tarde los “burreros” a “orejear” los resultados de Palermo y San Isidro, arriesgando algunos “manguitos” a las pata del algún tungo favorito. Ese martes, 48 horas después del conflicto, desde temprano, pasada la oración, una enorme cantidad de changos ya se encontraban en la vereda, esperando a que llegara la hora de inicio de la reunión. La Unión solo debía tratar y aprobar las planillas de los resultados de todos los partidos del fin de semana,  conocer los informes que las mismas contenían, programar la fecha venidera y girar las novedades a la Comisión de Disciplina. El ambiente de la ovalada “ardía”, especialmente  en lo que a Spaghetti se refería, ya que uno de sus “pollos” podía resultar “seriamente averiado” en esta cuestión de espada o pistola. En rugby hay que entender una cosa: las edades. Jugar en primera era para adultos o mayores y para llegar a esa división tenían que esperar ese estado. La changada joven, juveniles de cuarta hasta 18 años, más algunos “pasados” que al año siguiente eran “soldados”, que no tenían oportunidad de jugar por ser “maletas”, tampoco podían recalar en una segunda división, porque ésta no existía. Precisamente este grupo era el más fogoso defensor de Calamucho, por quien “darían la vida ante los milicos”, pero en la “esquina de la plaza”, el mismo sitio en el cual, para los carnavales, sucedían casos abominables de inconducta.

  “Así nomá, sin arma, a trompada limpia lo vamua enfrentalo a lo milico botudo eso, que se lo creen eyo”, manifestaba un cabecilla (había varios) de un grupo “espinaca” ante todo los súbditos incondicionales presentes. Los dirigentes de la Unión se reunieron bajo la tremenda presión de la numerosa barra que pedía “la cabeza del agresor”. Como era costumbre, la planilla informada siguió su curso normal, pero los dirigentes fueron acusados de querer “salvar la cabeza” del expulsado y peligraba por ellos “las cabezas” de los dirigentes. Como estaba tan caldeado el ambiente, menos mal que no concurrió el delegado de Salta Polo, y menos alguien que “oliera a militar”. Tampoco concurrió Calamucho, el árbitro en cuestión, pues esa noche se erigió en precursor de un mal que se generalizaría en décadas venideras, científicamente definido ahora como “estrés”, utilizados por médicos para diagnosticar “supuestos enfermos”, empleados becados públicos en general, canas de todas las layas y castas, lustrabotas y canillitas también; ni que hablar de los docentes en todos los niveles. El “estrés” también se adueñó del periodismo en general: en el deportivo, el que no rinde (equipos, jugadores, boxeadores, etcétera) es porque está “estresado” y en lo político también este “estrés” que apareció en Salta hace medio siglo, sirve en la actualidad como irreprochable “carpeta médica”. Entre los medicamentos, el “anti estrés”, es líder por antonomasia de ventas en todas las farmacias. Hasta los “originarios”, donde vivan, padecen de “estrés” actualmente. Y el que no padece de “estrés” en la actualidad, no  pertenece a éste mundo reservado para los “estresados” únicamente, y de hecho y forma, es rechazado de plano. En el ambiente deportivo en general, el que no sufre del mentado “estrés”, es un ser de otro mundo. ¿Quién inventó el “estrés”?

 El pobre Calamucho se encontraba “estresado”, aunque quienes lo apoyaban a muerte, consideraban que debía “evitarse su secuestro”, conformando para ello una guardia nocturna que protegía el domicilio de “Cala”. Todo se magnificó insólitamente de tal manera, que la sensatez parecía haberse disparado a cualquier parte. Claro que esto ocurría en el seno de la muchachada dispuesta a todo con el fin de sacar al pobre Calamucho del impresionante estado de “estresamiento” en que se encontraba. A ello se agregaba el aporte de algún “leguleyo” que, anticipándose a la actual realidad en considerar aquello del intento de agresión, como un  fuerte “padecimiento moral” a que había sido “sometida la víctima”, lo cual podría “desequilibrarlo mentalmente” en el futuro, y dejarlo “medio tontulo” para siempre.

  Los comentarios, por cierto, se aposentaron en todos los sectores de la sociedad salteña, alto, medio, bajo, uña, “oriyeros”, “viyeros”, “ocupas”, “cumbieros”, “mestisos”, “originarios”, en el “caciquerío de etnias”, se agolpaban y todos opinaban con derecho sobre el tema mezclándose los relacionados con los avatares militares de la “colimba” de esos años. “Comedidos” dispuestos a todo, “mercenarios” voluntarios sin cobrar un mango por sus servicios, eran los que sobraban; todos estos, por supuesto, solo relacionados a la actividad rugbística por amistades de ser “amigos del amigo” que necesitaban ayuda en esos “momentos cruentos y difíciles” y que llamaban “generosa solidaridad”, todos reunidos allí “calentando” más y más el ambiente,  como consecuencia de un simple “estrés”, un mal completamente “forastero” por entonces. Nunca, en ninguna expresión de deporte alguno, había sucedido algo similar en esta Salta cobriza: un duelo entre un expulsado de la cancha por inconducta y un árbitro. Al parecer y de acuerdo a la opinión de algunos periodistas de rugby en la prensa nacional, que se había hecho eco del infrecuente episodio, el caso era único en el país. Más de medio siglo después el episodio yace olvidado. La pregunta cae sola: si habría sucedido eso en la actualidad, ¿qué consecuencias habría tenido después de todo lo vivido?

Finalmente nada sucedió

  Efectivamente, la Comisión de Disciplina sancionó al informado “uniformado” con su clásica sanción de 99 años y santas paces entre todos. Salta Polo jugó un par de partidos más, para luego retirarse del certamen, tras producir un inusual caso tan común en la historia de Los Tres Mosqueteros. Para quienes vivieron desde adentro del horno -llámense dirigentes-, la situación resultó muy complicada y “estresante” -ya que éste se había extendido  hacia otros niveles de la sociedad-, por el clima que había rodeado al escándalo, pero los dirigentes felizmente no habían sido atacados por el “estrés” que había hecho “debutar en Salta” el Calamucho Tobío con su complicado “estresamiento”. Los comentarios de “algunos históricos”, como el gallego “San JuanHaro (+), de Spaghetti, que tenía en su haber “varios tumbados” y “estresados” por sus precisos “ganchos” en los line out, resultaban impecables al momento de “moralizar” sus expresiones. “Semejante “depelote” que lo hacen por “una manito suelta”, comentaba el “maestro”. Al margen de esa “manía” el Gallego Haro era muy buen amigo, no opinando lo mismo aquellos que habían recibido sus “caricias” domingueras dentro de la cancha. Así lo recordamos sus contemporáneos que aún respiramos estos aires salteños, con “estrés”, o sin él.

  Pero el rugby salteño tiene en su haber varios desafíos a duelos, aunque nunca concretados, que le ponen a su historia “simpáticas pinceladas” de histrionismo. Acá contamos únicamente lo que sucedió en el rugby salteño. En otros centros del país también deben contar ellos “sus casos” para relatar.